¿Sientes que has perdido el control?
Si te sientes así (por una sustancia o una persona), lo primero que necesitas saber es esto:
No es tu culpa, es una enfermedad y no tienes por qué sentir vergüenza.
¿Por qué mi enfoque es diferente?
Mi compromiso contigo nace de un lugar profundo: he sufrido esta enfermedad de cerca y comprendo, más allá de la teoría, el dolor y el aislamiento que genera.
Comprensión real: no te hablo solo como psicóloga, sino como alguien que conoce el camino de salida.
Sin juicios: aquí no hay espacio para el estigma, solo para la recuperación y el respeto.
Abordaje integral: trabajamos la raíz de la enfermedad, ya sea química o emocional (dependencia afectiva), con herramientas prácticas para recuperar tu libertad.
La adicción es una batalla difícil, pero no tienes que librarla a solas: pongo mi experiencia y mi formación profesional a tu servicio para que tú también lo logres.
¡Tu sensibilidad es tu fuerza, y yo te entiendo!
Puedo ayudarte porque yo también vivo con TLP y sé que no es una limitante, sino una forma distinta de sentir el mundo.
Mi experiencia me permite ofrecerte:
Empatía real: sé exactamente cómo se siente la intensidad emocional sin que tengas que explicarla. Cero prejuicios: Comprendo tus procesos porque he caminado en tus zapatos.
Prueba de superación: soy el ejemplo de que se puede vivir con estabilidad y propósito. No te hablo desde la teoría, sino desde la experiencia compartida. Juntos podemos transformar esa intensidad en tu mayor herramienta de vida.